sábado 21 de noviembre de 2009
martes 10 de noviembre de 2009
Ġnejna Bay
El otro día, Pino dirá que exagero, estuvimos a punto de morir. Fue en una cala de roca amarilla, rodeada de acantilados de tierra gris suelta, sin vegetación, una tierra oscura, removida y frágil, casi vertical. Se llama Ġnejna Bay y es la única, en esta isla que agria el carácter, donde uno puede estar casi a solas. El día era perfecto, nadábamos panza arriba, buceábamos entre peces de colores, nos reíamos de un viejo inglés desnudo y de su amigo que llevaba un bañador de mujer a rayas rojas y blancas horizontales. Era bastante gracioso verlos ahí, uno en porretas y el otro con ese bañador que se ceñía a su gordo abdomen, tenían ademanes de Lores. Luego intentaban pescar con técnicas inverosímilmente estúpidas, que así les fue.
A la tormenta ya la estábamos viendo venir desde hacía rato. Se acercaba por el noroeste, con una belleza inmensa, rompiendo el azul del cielo mediterráneo y lo transformaba en un azul tremendo, oscuro, con la seguridad de ser hermosa y dejarnos ensimismados esperándola. El que estaba desnudo se vistió a toda prisa y lo mismo hizo su compañero, pero se fueron por caminos diferentes: uno subiendo por la pared de esa tierra aún seca que separaba esa cala de Għajn Tuffieħa Bay y el otro por el sur, por un camino de roca. Cuando los vimos coger sus mochilas ya habíamos sentido en nuestra piel dos gotas, y antes de irse uno nos dijo, con un acento que empezamos a pensar que no era inglés, que nos diéramos prisa en salir de la cala, pues si la tierra se mojaba sería imposible de escalar.
Nos vestimos como pudimos y empezamos nuestra andadura. Pretendíamos subir por el acceso que ya conocíamos, el que ya había tomado el primero de los Lores y que por tener una especie de sendero en zigzag resultaba más fácil de escalar. Pero para llegar al pie había que andar por un camino estrecho de rocas que estaban entre pared de tierra y mar. Malta apenas tiene playas de arena, todas menos dos son de roca, una roca ocre que en cuanto se moja se vuelve pista de patinaje. Sólo dos minutos de ventaja que nos llevaba el lord fueron necesarios para que las rocas se mojasen y se volviese imposible pisarlas, con el riesgo si lo hacíamos de partirnos algún hueso o caer al mar. Iba yo delante por ese estrecho camino de rocas amarillas y le dije a mi amigo que era imposible seguir. Vi por primera vez el nerviosismo de los dos, la gravedad de la situación.
Nos dijimos sin decirlo que el único camino posible era el barranco más empinado de todos, el que estábamos tocando con nuestras manos para no caer al mar. Me las miré y las tenía llenas de barro. Así que empezamos a escalarlo, Pino primero y yo siguiéndolo. A la mitad del camino nos dimos cuenta de que era harto complicado seguir adelante, de que el barro es un elemento que es la mezcla de dos, un elemento muy cabrón que nos iba a hacer la escalada imposible. Yo clavaba mis manos y mis pies en la tierra mojada de esa pared para no venirme abajo. Todo mi cuerpo estaba en tensión, y a cualquier paso mis pies se resbalaban. Me di cuenta de que sería más fácil si apoyaba las rodillas, cosa que creo no había hecho hasta ahora por no llegar a casa con los pantalones manchados; tuve que mira una sola vez hacia abajo y verme intentar hacer pie inútilmente en el barro para que se me quitase ese pudor estúpido de la cabeza. Así que como un niño iba a gatas, pero en vertical. Ahora, con los pies, las manos y las rodillas resutaba más fácil trepar, pero no mucho más. Si he de decir en qué pensaba no sabría qué decir, pero me empezaba a arrepentir de no haber esperado a que escampase, sentados en la roca con cuidado de no resbalarnos. Si me caía, sabía que sería fatal —con todo ese mar y esas rocas esperándome ahí abajo—, pero la lucha era inconsciente casi. Soportaba todas las posibilidades. Estaba cansado, mojado y hundido en el barro, pero no cejaría.
El último tramo de barro fue el peor, el más resbaladizo, parecía que todo poía ser áun más vertical. Pino, encima de mí se resbalaba y perdía pie, cabía la posibilidad de que se me cayese encima. Con la mano derecha clavada en el barro y la otra agarrándole el pie, ya casi en mi cabeza, intentaba sostenerlo. Pasamos así un par de minutos interminables. Si nos movíamos, nos resbalábamos. Por un momento pensé que tendríamos que esperar en esa posición a que terminara la tormenta, agazapados en una cuesta eterna, con las manos y los pies agarrando a la tierra mojada. Pareciera que no tenía fin. Veía cómo Pino se resbalaba una y otra vez intentando avanzar. Es talmente como escalar una pared de barro, pensé. De repente lo vi: su pudor de niño, como antes el mío, procurar no mancharse, le impedía apoyar las rodillas en el barro. Hijoputa, no tienes las rodillas apoyadas, dije. Lo hizo sin decir mientras seguía resoplando y llegamos al final del primer repecho.
A partir de ahí podíamos seguir por el barro o continuar escalando por una zona de rocas y matorral que se abría a nuestra izquierda, que fue lo que elegimos, todo antes de volver ese barro del infierno. Las zapatillas con tres centímetros de tabones, subimos monte bajo a través, escalando entre rocas, pequeñas simas y tierra dura hasta que encontramos la verdadera cima de nuestro personal K2.
Cuando coronamos nos sentíamos plenos, habíamos vencido a la colina y a una posible muerte y el mundo aparecía glorioso y escampado ante nosotros. De barro hasta el cuello buscamos un camino seguro para llegar a un acceso con escaleras a Għajn Tuffieħa Bay. Son unas escaleras construidas por el ejército inglés, bien hechas para que no se caiga nadie. Bajamos corriendo y la encontramos desierta. Nadie había, sólo dos tumbonas abandonadas que parecían estar esperándonos.
No tardamos ni cinco segundos en desnudarnos y meternos en el agua, dando al mar el gusto de tenernos pero no de la forma que él quería hacía apenas veinte minutos. El agua estaba calma. Flotábamos panza arriba, buceábamos entre peces de colores, disfrutamos del mar como nunca lo he hecho.
Después salimos a secarnos al sol del atardecer en las tumbonas, fumándonos un gran cigarro, justo premio, hábito restador de salud por la que habíamos salvado, pequeña dosis de veneno por no haberlo probado todo.
Malta, noviembre de 2007.
martes 20 de octubre de 2009
viernes 16 de octubre de 2009
lunes 5 de octubre de 2009
Sobre Henry M. Berger
La muerte de Berger (1973-2006) nos llegó a los que lo conocíamos inesperadamente, y estuvimos mucho tiempo, al menos yo, sin creérnoslo. Tiempo después, Rodolfo Millugares me hizo entrega del texto de su poesía completa, que dentro de poco editará. Sus poemas siempre produjeron en mí un efecto subyugante y dentro de la inmensa miscelánea de sus temas y estilos, todos los que lo leímos encontramos un talento poético fuera de lo común.
Millugares abre ahora una página para dar cabida a las historias y escritos (no poéticos, me advierte) del malogrado amigo. Esta semana me cuenta su proyecto mientras trasiega verdejos y fuma sin parar, me parece más nervioso de lo habitual, me da un taco de papeles arrugados en donde leo la última versión de su edición de la poesía de Berger y me cuenta anécdotas, algunas de las cuales viví, aunque no quiero interrumpirlo. Hazlo tú, me dice, firma con mi nombre, yo no me entero con esto de internet, yo te mando lo que has de publicar.
Al final del día (casi siete horas de bar en bar), Rodolfo me da otra hoja de papel. Lo encontré la semana pasada, me dice, debe de ser una canción de las que cantaba en la calle. Miro el papel y descubro mi letra.
Un día Berger y yo fuimos a tocar la guitarra a la calle Zamora, en un banco al lado de la plaza de los Bandos. Vamos a cascarnos un blues, decía él. Improvisábamos letras que se han perdido, aunque en una de esas, mientras él cantaba, yo saqué papel y boli y empecé a transcribir. El mismo papel que Millugares me pasó el otro día. Con el dinero que sacamos (salamantinos samaritanos que aprecian el buen blues) nos fuimos a los bares a seguir tocando hasta que nos rompieron la guitarra en el Paniagua.
En memoria de Berger:
Millugares abre ahora una página para dar cabida a las historias y escritos (no poéticos, me advierte) del malogrado amigo. Esta semana me cuenta su proyecto mientras trasiega verdejos y fuma sin parar, me parece más nervioso de lo habitual, me da un taco de papeles arrugados en donde leo la última versión de su edición de la poesía de Berger y me cuenta anécdotas, algunas de las cuales viví, aunque no quiero interrumpirlo. Hazlo tú, me dice, firma con mi nombre, yo no me entero con esto de internet, yo te mando lo que has de publicar.
Al final del día (casi siete horas de bar en bar), Rodolfo me da otra hoja de papel. Lo encontré la semana pasada, me dice, debe de ser una canción de las que cantaba en la calle. Miro el papel y descubro mi letra.
Un día Berger y yo fuimos a tocar la guitarra a la calle Zamora, en un banco al lado de la plaza de los Bandos. Vamos a cascarnos un blues, decía él. Improvisábamos letras que se han perdido, aunque en una de esas, mientras él cantaba, yo saqué papel y boli y empecé a transcribir. El mismo papel que Millugares me pasó el otro día. Con el dinero que sacamos (salamantinos samaritanos que aprecian el buen blues) nos fuimos a los bares a seguir tocando hasta que nos rompieron la guitarra en el Paniagua.
En memoria de Berger:
Blues de la feria (fair blues)
Llevé a mi novia a la feria,
en la noria la besé.
Llevé a mi novia a la feria,
en la noria la besé.
Llegó enfadada y muy seria,
muy contenta ella se fue.
Ay nena lo que hemos hecho
Ay nena lo que hemos hecho
no sé yo en qué acabará
dijiste tócame un pecho
o la noria se caerá.
Buena era mi intención
no quería estropearlo
si me pides un favor
en mi mano estará darlo.
Llevé a mi novia a la feria,
Llevé a mi novia a la feria,
en la noria la besé.
Llegó enfadada y muy seria,
muy contenta ella se fue.
Si es porque esto no se caiga
Si es porque esto no se caiga
toca guardarse el pudor
y apechugar con lo que hayga,
que a nadie gusta el dolor.
Quería evitar la parca,
Quería evitar la parca,
el feriante lo notó,
nos vio bajar de la barca
y rió al ver mi erección.
Llevé a mi novia a la feria,
Llevé a mi novia a la feria,
en la noria la besé.
Llegó enfadada y muy seria,
muy contenta ella se fue.
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viernes 2 de octubre de 2009
Canción del abusón
En el patio de la escuela
hay un niño que me pega,
tiene garras como puños.
Yo corro, pero mis piernas
me tiemblan y se hacen nudos.
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jueves 1 de octubre de 2009
BWV 1004
Nueve de la noche. Un frío que te cagas subía desde el Tormes por la Avenida. María Jesús Bernal, CAP, los focos apuntando a las fachadas de las iglesias, Facultad de Educación, hablábamos de Bach y de lo humano y de lo divino, para mí iba todo terminando poco a poco. Ahora que cambio de aparato de telefonía móvil, aparecen notas antiguas revisando las cosas del anterior y es una buena manera de reorganizar mis asuntos, una tarea que me lleva la mayor parte de mi tiempo.
Espero que esto me ayude.
Espero que esto me ayude.
jueves 24 de septiembre de 2009
Y después de dicho esto, pasamos a las críticas contra el sistema con este
Poema del dolor de muelas los martes por la tarde
Ay
Ay ay ay ay ah
(cantar muy hondo)
Si el mundo se muere y no
avisa antes
no hagamos sepelios ni lo lloremos.
Ay ay ay
(más hondo)
Muerte de dolor de muelas, la boca
sufre lo que no dice,
habla lo que no sabe
dice lo que dicen todas las bocas,
lo que revienta en el marfil
muelas que se muerden la lengua
por no tragarse.
Ay ay
aaaay ah ay ay
(apoteosis final. Hondo no ostentoso)
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Poema del dolor de muelas los martes por la tarde
Ay
Ay ay ay ay ah
(cantar muy hondo)
Si el mundo se muere y no
avisa antes
no hagamos sepelios ni lo lloremos.
Ay ay ay
(más hondo)
Muerte de dolor de muelas, la boca
sufre lo que no dice,
habla lo que no sabe
dice lo que dicen todas las bocas,
lo que revienta en el marfil
muelas que se muerden la lengua
por no tragarse.
Ay ay
aaaay ah ay ay
(apoteosis final. Hondo no ostentoso)
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miércoles 22 de abril de 2009
ESPAGNA EXPUGNA
Al natural de lo que cantaba un mendigo
Silos de oro y militares
con decoraciones y antros.
Sigo hacia delante solo
si me coges de la mano.
Aparta de mí este fango.
Tierra fértil heredada,
blasón sin tigre apocado,
hortensia sin frontera este
reventado vientre acaso.
Aparta de mí este fango.
Hostil ruiseñor oscuro:
de dentro es de donde salgo
de fuera de donde vengo
he estado atento entre tanto.
Aparta de mí este fango.
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Silos de oro y militares
con decoraciones y antros.
Sigo hacia delante solo
si me coges de la mano.
Aparta de mí este fango.
Tierra fértil heredada,
blasón sin tigre apocado,
hortensia sin frontera este
reventado vientre acaso.
Aparta de mí este fango.
Hostil ruiseñor oscuro:
de dentro es de donde salgo
de fuera de donde vengo
he estado atento entre tanto.
Aparta de mí este fango.
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jueves 16 de abril de 2009
Poética pura
Me río de ti, poeta de mierda que hace versos
y cuenta sílabas con los dedos.
Me río en tu cara ensayada y en tus gestos
vagos y lerdos.
Me río de ti, poeto,
se me va la fuerza, me tiro un pedo.
(de Nadie allí. 2007)
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y cuenta sílabas con los dedos.
Me río en tu cara ensayada y en tus gestos
vagos y lerdos.
Me río de ti, poeto,
se me va la fuerza, me tiro un pedo.
(de Nadie allí. 2007)
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Voz allí
La de veces que habré tenido en las manos miles de recuerdos hechos trozos de papel y de una ventolera se van lejos. O aquella otra vez que vi un pato triste, un ciego en llamas, un tren cerca y creí que era alguna deidad que se anunciaba.
Y la última ayer por la noche, cuando logré escuchar mientras leía una vocal desafinada no sé si de mi voz.
(de Nadie allí. 2007)
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Y la última ayer por la noche, cuando logré escuchar mientras leía una vocal desafinada no sé si de mi voz.
(de Nadie allí. 2007)
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El poeta de moda
Tenía nombre extranjero, los ojos del mismo color que yo y un año menos. También había conseguido premios literarios a los que yo me presenté, había viajado más que yo, era más guapo y seguramente tenía más mujeres. Sin duda tenía una vida más interesante que la mía. Aparecía en entrevistas en las contraportadas de los periódicos, en los magazines. Pese a su juventud ya era un consagrado escritor, algo que yo había anhelado desde que tenía uso de razón y me mandaron escribir una redacción en el colegio sobre lo que veía cuando me asomaba a la ventana.
Vivíamos en la misma ciudad y un día lo vi por la noche de fiesta. Yo estaba terriblemente borracho, dándome de golpes contra las paredes, y él rodeado de acólitos y alcohólicas que le reían las gracias y asentían, a cada palabra, un nuevo brillo en su mirada. Fumaba rubio caro y él también era rubio, con breves bucles que se colocaba detrás de sus grandes orejas y a pesar de ser barbilampiño, sus patillas se alargaban hasta la barbilla, terminando en una perilla que sólo cubría su mentón. A mí me vino una basca y quisieron los dioses que la arcada me accediera en un altillo que tenía el bar. Volcado sobre la balaustrada, apunté directamente a su cabeza, justo debajo, sabiendo de antemano que salpicaría a sus amiguitas, que por supuesto no tenían ojos para mí hasta que les llovió sobre sus brillantes cabelleras, lavadas aquella misma tarde, mi vómito, mi mejor poema, apenas masticado ni digerido.
(de Nadie allí, 2007)
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Vivíamos en la misma ciudad y un día lo vi por la noche de fiesta. Yo estaba terriblemente borracho, dándome de golpes contra las paredes, y él rodeado de acólitos y alcohólicas que le reían las gracias y asentían, a cada palabra, un nuevo brillo en su mirada. Fumaba rubio caro y él también era rubio, con breves bucles que se colocaba detrás de sus grandes orejas y a pesar de ser barbilampiño, sus patillas se alargaban hasta la barbilla, terminando en una perilla que sólo cubría su mentón. A mí me vino una basca y quisieron los dioses que la arcada me accediera en un altillo que tenía el bar. Volcado sobre la balaustrada, apunté directamente a su cabeza, justo debajo, sabiendo de antemano que salpicaría a sus amiguitas, que por supuesto no tenían ojos para mí hasta que les llovió sobre sus brillantes cabelleras, lavadas aquella misma tarde, mi vómito, mi mejor poema, apenas masticado ni digerido.
(de Nadie allí, 2007)
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lunes 9 de marzo de 2009
18 Muestra de Cine Internacional de Palencia. Crónica

Según he podido saber preguntando, varios criterios se siguen a la hora de elegir las películas que se proyectan cada año en la Muestra de Cine Internacional de Palencia (MCIP), a saber: calidad de los largometrajes, palmarés, gusto —más o menos discutible— de quien quiera que los elija, coste económico, etc. Salvo excepciones contadas, los largometrajes proyectados este año han sido bastante prescindibles. En una entrevista al diario gratuito Carrión, el organizador de la MCIP, Fernando Méndez, afirmaba que la oferta cinematográfica palentina era poco menos que envidiable. Veamos la envidia que los palentinos producimos a los cinéfilos de otras localidades.
La sección de largos quedó compuesta por los siguientes filmes: Il divo (Italia-Francia, 2008), de Paolo Sorrentino, una película con pretensiones de trepidancia que se quedan en el camino por el personaje que trata, creando un contraste interesante. El tema: la vida de Giulio Andreotti. No desvela mucho, no se moja tanto como debería, pero no está del todo mal. Estómago (Brasil-Italia, 2007), de Marcos Jorge, más fresca y original tanto en el tema como en la forma, narra las historias de un aprendiz de cocinero peculiar, tanto en su vida en libertad como en prisión. Tres monos (Turquía-Francia-Italia, 2008), el mejor de los largos proyectados, que nos recuerda por qué no debemos dejar de ver las películas de Nuri Bilge Ceylan, que sabe hacer arte de las miserias de la vida, de las mentiras y las irresponsabilidades. El frasco (Argentina, 2008), dirigida por Alberto Lecchi, un filme que corrobora la afirmación de que el cine argentino en general, y la comedia en particular, ha vivido mejores tiempos. Mongol (Kazakistán-Alemania-Rusia-Mongolia, 2007), lo peor de la muestra, doblada al español y todo, por si estabas harto de leer subtítulos resultó una mezcla entre Braveheart y Conan el bárbaro que nadie sabe qué pintaba allí. Y finalemte The visitor (Estados Unidos, 2007), del realizador Thomas MacCarthy.
Más películas se proyectaron durante la semana, de las que vale la pena rescatar Los limoneros (Israel-Francia-Alemania, 2008), del director Eran Riklis, ya estrenada en Palencia pero siempre con virtud en la reincidencia.
En cuanto al concurso de cortos y, ya de paso, al estado del cortometraje en España, sólo decir que se contabilizaron 3,2 muertos de media en cada uno. El palmarés se puede consultar en el blog de la Muestra.
Tener un Cineclub en el que proyectan tres películas aceptables de cada 5 y una muestra de cine internacional (que no internacional de cine) seguramente sea "una envidiable oferta de cine", a falta de otro mejor ocio cultural que ese y emborracharse. Nos tendremos que conformar y no quejarnos mucho, no sea que nos quedemos sin nada. En la misma entrevista, el organizador de la Muestra dice que de Palencia le gusta hasta el provincianismo. Nos tendremos que callar.
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lunes 23 de febrero de 2009
Astorga. Casa de los Panero
Paseando por las calles, entre escaparates repletos de mantecadas y hojaldres (otro día analizamos los niveles de azúcar de la población astorgana) nos llegamos hasta la calle del poeta Leopoldo Panero (1909-1962), justo al lado de la catedral, y tuve que hacer un hueco en mis atareados y placenteros negocios para acercarme hasta su casa, la casa de la película El desencanto (España, 1976) de Jaime Chávarri. La casa de los Panero.
Dejo unas fotos que dan muestra del estado de la casa, aunque parece que el ayuntamiento y la obra social de una caja de ahorros están haciendo de ella un museo. «Pero de toda la ciudad, no solo del poeta», nos dice un lugareño, que también nos invita a acompañarlo hasta la parte de atrás de la casa donde, dice, vivía el servicio. Nos va contando historias de lo más truculentas mientras damos la vuelta a la calle para ver la trasera. Entre ellas destacar que, según él, es falsa la historia que Michi Panero cuenta en la película de Chavarri sobre el momento de la muerte de su padre y que murió de otra forma. No es este lugar para dar pábulo a las teorías de un hombre manco del brazo derecho que se llama Chus, además las leyendas solo son buenas si crecen.
«Nací en Astorga como pesa el torno
como una catedral desde un cimiento
y con mi calle en sombra me conformo»
Una señora nos pregunta si somos poetas. Por supuesto, respondemos, y ella nos recita los versos de las placas. Nos agradece la visita. Astorga es tierra de artistas e intelectuales, dice al irse.
«Nací en Astorga el novecientos nueve
y allí quiero dormir en mi remanso
familiar a dos metros de la nieve»
Otra mujer nos dice que su marido era amigo personal del poeta, otro que Astorga es ciudad de locos. Parece que pararse enfrente de la casa de los Panero es la excusa que los de la ciudad tienen para hablar con desconocidos. Aunque realmente nosotros lo que hacíamos era esperar a que los niños saliesen a jugar.
En la caja que está en la entrada se guarda la estatua del poeta, que se puede ver en blogs de otros que llegaron a Astorga cuando no había caja, hay incluso alguno que entró e hizo fotos del interior. Como ya he dicho, los negocios me tenían muy ocupado y había comido demasiadas mantecadas como para saltar la verja si Felicidad Blanc no había sido capaz de invitarnos a merendar._
miércoles 18 de febrero de 2009
Hostal Praga

Este fin de semana en Salamanca me dio tiempo a quedar con Fernando Díaz San Miguel, quien, entre paseos por la ciudad, un café y otros temas de conversación, me propuso hacer un blog de relatos on-line. Por supuesto acepté. La idea se fue estructurando. El hilo conductor de estas historias será la prostitución, en todas sus facetas y desde todos sus ángulos, por lo que el tema da para muchísimo. Metodológicamente, solo nos hemos puesto el límite de 300 palabras, por no entrar en discusiones acotativas sobre minificción, microficción, microrrelato, relato breve, etc. etc.
Todas las semanas publicamos uno cada uno, y ya podéis entrar a ver el primero de Fernando. Bienvenidos todos al Hostal Praga, la mejor casa de lenocinio de la web, decorada con obras de Kent Williams.
martes 17 de febrero de 2009
No personal
A la venta en todas las librerías de este país el libro de poemas No personal (Salamanca, Gárgola de poesía, 2008). Con ilustraciones de Max Hierro (maxhierro.blogspot.com) y los poemas que el que suscribe escribía cuando tenía diecinueve años.
"Aquel viejo exiliado soñó que viajaba por el infierno, el purgatorio y el paraíso; pero en realidad no se había movido de su amada casa perdida, recorriendo sus sótanos lóbregos, llenos de malos recuerdos, sus salones aburridos, habitados por remordimientos inolvidables, y la torre airosa, donde había cultivado sus sueños eróticos de una desdeñosa muchachita de la vecindad, que no le hacía caso."
"Aquel viejo exiliado soñó que viajaba por el infierno, el purgatorio y el paraíso; pero en realidad no se había movido de su amada casa perdida, recorriendo sus sótanos lóbregos, llenos de malos recuerdos, sus salones aburridos, habitados por remordimientos inolvidables, y la torre airosa, donde había cultivado sus sueños eróticos de una desdeñosa muchachita de la vecindad, que no le hacía caso."
Luciano G. Egido, Literatura
Título: No personal
Edita: Atril. Taller tertulia literatura. Gárgola
ISBN:9788493033279
lunes 16 de febrero de 2009
Me presento
Me presento antes de nada. Me llamo Juan José Mediavilla. Nací en Palencia, en 1983. Si todavía hubiese que poner profesión en el DNI me atrevería a decir que soy escritor, o al menos me paso algunas horas aporreando esta máquina. Me licencié en Sociología y en Teoría de la Literatura en la Universidad de Salamanca. Actualmente trabajo dando clases y en una librería. Colaboro traduciendo artículos en alguna revista on-line como Sinpermiso, escribiendo reseñas de libros en periódicos como Palencia Invierte,... Vamos, lo que sale por ahí.
Lo que he publicado, por ahora, es poesía. Tres poemarios: Entre la embriaguez y la locura (Palencia, LA.HO.PU., 2000), Accidente (Palencia, Ediciones desesperadas, 2002) y el libro No personal (Salamanca, Gárgola, 2008).
Nada más que contar en esta entrada, sólo decir que esto va a ser un blog como todos los demás, ya sabéis. Os animo a entrar y quedaros. También a visitar los blogs afines, tanto de escritores amigos como de otras cosas.
miércoles 16 de agosto de 2006
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